Muestra

Acompañadas

El pañuelo nace de una memoria de marcha y de amistad: la certeza de que, cuando una mujer acompaña a otra, ninguna camina completamente sola.

La propuesta del pañuelo

Al pensar el pañuelo, la estudiante recordó primero a su amiga Ailu, compañera de marchas. La imagen que vuelve a su memoria es la de ambas acostadas en la Plaza del Congreso durante una movilización, con la sensación profunda de estar acompañada.

Desde esa experiencia, la pieza habla de los vínculos que cuidan: la amiga que pide "avisame cuando llegues", la que espera un mensaje para saber que todo está bien, la que recibe una ubicación para que la otra pueda sentirse más segura.

Siluetas, colores y ausencias

La composición trabaja con siluetas sin rostro: todas distintas y, al mismo tiempo, todas iguales. Esa elección permite hablar de una experiencia colectiva, donde cada presencia importa sin reducirse a una identidad individual.

Las figuras de colores representan a quienes siguen levantando la voz. Las grises, en cambio, recuerdan a quienes ya no pueden hacerlo. En la repetición de formas aparece una comunidad que sostiene, acompaña y mantiene viva la memoria.

Nunca más estás sola

Una vez que venís a una de estas marchas, nunca más estás sola.

Esa frase, escuchada en la primera marcha de la estudiante, resume el sentido de la propuesta. El pañuelo convierte esa idea en imagen: una trama de cuerpos, voces y presencias que se acompañan.

Reflexión de la actividad

La actividad permitió reflexionar sobre problemáticas que necesitan seguir siendo nombradas. Durante el desarrollo del trabajo se conocieron nuevos casos de mujeres y niñas desaparecidas o asesinadas como consecuencia de la violencia machista.

También existen muchas historias que no alcanzan la misma visibilidad: mujeres que no están siendo escuchadas y que piden ayuda porque sus vidas corren peligro. Frente a eso, el diseño aparece como una herramienta poderosa para comunicar ideas, generar preguntas y visibilizar realidades.