La propuesta del pañuelo
La estampa fue construida a partir de dos grandes simbolismos. Por un lado, una diversidad de flores representa la fuerza y la unión de las mujeres en marcha. Por el otro, aparecen flores de líneas punteadas y sutiles que rinden homenaje a las que ya no están.
La pieza toma el nombre Florecer para expresar una idea de memoria activa: una imagen que no solo recuerda, sino que también acompaña el reclamo y sostiene la presencia colectiva.
Flores, memoria y homenaje
Las flores no fueron elegidas al azar. El diseño se basa en la manera en que muchas mujeres eligen conmemorar a las fallecidas por feminicidio, llevando flores a los nombres de cada una de las que ya no están.
Desde ese gesto, las flores funcionan como símbolo de cuidado, duelo y permanencia. En la estampa, los trazos delicados conviven con una composición amplia y envolvente, como si el pañuelo reuniera voces, nombres y recuerdos.
El textil como denuncia
La pieza se complementa con frases e inscripciones tomadas directamente de los carteles de las marchas, convirtiendo al textil en una herramienta de denuncia.
En ese cruce entre imagen, palabra y soporte, el pañuelo se vuelve una superficie para comunicar, concientizar y movilizar alrededor de una problemática social urgente.
Reflexión de la actividad
Como futuros diseñadores, la propuesta invita a tener en cuenta problemáticas sociales y a ocuparnos de transmitir mensajes sanos, sensibles y comprometidos.
Galería del pañuelo
Propuesta realizada por Miño Sofía Pilar en el marco de Taller de Diseño III, orientación Textil.